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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Japón. Mira que está lejos Japón...

Eso cantaban los "No me pises que llevo chanclas" y a fe que es verdad. Pero no solo lejos en kilómetros sino en muchos otros aspectos. Por ejemplo, mientras que en cualquier sitio la maleta llega maleada o te piden el tique para no reclamar aquí te llega así:


Además, es en el único sitio donde la gente no se amontona con los carros justo al lado de la cinta de las maletas y se aleja civilizadamente para que todos las veamos llegar.




Y donde hay aeropuertos que ni te puedes lavar las manos, aquí te las secas de la siguiente manera:


Eso sí, te lleva un rato saber qué botón es el de la cisterna...


Aunque lo mejor es, a pesar de la distancia, sentirte tan cerca...

jueves, 3 de noviembre de 2011

EL CUENTO DE BUTÁN.


“BUTÁN: ¿MITO O REALIDAD?” sería el título de este cuento. Y es que unca lo sabrás. Podrás estar días enteros aquí y preguntar a los guías repetidamente que nunca descubrirás el secreto. Te lo explicarán, te responderán, te contarán y aun así no lo entenderás. Bután es un escondido país que siempre estuvo ahí. Tibetanos y mongoles sucumbieron de conquistarlo y lo respetaron, China no logró entrar y Gran Bretaña –dueños de India como colonia- tan solo robó un trocito del sur y aun hoy paga una indemnización por usurpar el país de los gurús. Una apartada tierra que se extiende abruptamente por el sureste de los Himalayas y que estuvo en su momento dividida en condados hasta que un gurú decidió unificarlos y formar el reino de Bután. Dicho gurú vino acompañado de truenos, por lo que se le conocía como Thunder Druk, dragón del trueno. Está honorado de esta manera en la bandera bicolor nacional. En capítulos como éste se diluyen conjuntamente realidad y mito. Dicen que las leyendas están para creerlas, no para entenderlas. No obstante, para aquellos más terrenales, extenderemos aun más el manuscrito de la historia de Bután.





En las paredes del templo del Dzong de Punakha se recogen las ilustraciones que narran la vida de Buda, allá por el siglo VI AC. Su madre, reina de las tierras que ahora llamamos Tibet, no podía tener hijos hasta que una noche recibió la visita de unos ángeles que le concedieron fertilidad. Embarazada poco después, dio a luz a su hijo de camino a su palacio pero no de forma natural sino de una de sus costillas. El bebé se levantó y dio 7 pasos tras los cuales surgieron 7 flores. Asustado por estos hechos y su potencial poder, su padre (su madre murió 7 días después de dar a luz) decidió encerrarlo en su palacio. No le faltaba nada pero no podía salir de ahí. Ávido de conocer, con 25 años salió del palacio. Le desconcertó tanto encontrar una mujer dando de mamar a su bebé, gente enferma y madres llorando que decidió irse escaparse a la edad de 29 e irse a meditar. Se habla incluso que subió al cielo a hablar con su madre y volvió con nuevas enseñanzas. A la edad de 80 años, dio sus últimas consignas a sus discípulos para que extendieran sus creencias y apagó de un soplo sus ojos. Pues bien, está contrastado por los ancianos del lugar que en el siglo VIII un descendiente de esos discípulos, el Gurú Dorji Dorlo, divisó la fértil tierra de Paro desde su imponente tigre volador. Admirado por la belleza del lugar, decidió posarse en un angosto recodo de un vertical macizo de piedra y crear su nido. El tigre resultó ser una tigresa que luego se convirtió en su bella pareja. Las enseñanzas del gurú aglutinaron seguidores recorriendo valle tras valle. Así llegó el budismo a Bután, el Budismo Mahayana. Para conmemorar este hecho, en el siglo XVII, Gyalse Tenzin Rabgye construyó el Monasterio del Nido del Tigre (Taktasng Monastery) que cuelga literalmente a escasos metros de la cima de un tajo de 900 metros de caída. En la actualidad, todos saben que Gyalse se ha reencarnado en un niño que se educa adecuadamente en un monasterio de Thimpu. ¿Qué es entonces mito y qué es realidad? Decides dejar que tus ojos te saquen de la duda y pasas al siguiente capítulo.





Tras tocar con los dedos las blancas cimas de los montes más altos del mundo, pones pie a tierra en Bután en busca de una fría terminal que no encuentras. En su lugar hayas coloridas banderas, alfombra roja, gente vestida con trajes regionales, una pancarta enorme celebrando el reciente enlace real del V Rey de Bután y un precioso edificio blanco con vigas y columnas de madera, tejado de dos aguas y dibujos y adornos florales generosamente repartidos. Como esto es un cuento y no un viaje, no buscas un metro o un taxi, sino que te recoge tu guía y tu conductor particular, ambos con uniformes tradicionales. No está permitido viajar por libre para preservar el valor cultural del país. Tshokey y Thiaang (no hay apellidos en Bután, eso es muy terrenal) te llevan a Paro y descubres que todas las casas tienen el mismo estilo de construcción y sus adornos variados. Para que no se rompa la magia de este encantamiento, la ley obliga a funcionarios y empleados de turismo a vestir con el traje nacional, el Geho, (una pieza de parte superior cruzada y parte inferior de falda y calcetines altos) y a las construcciones seguir el mismo estilo florido.



En este feudo de leyenda, donde se respira un aire limpio privilegiado, todo avanza a una velocidad distinta. Animales y coches en ambos sentidos comparten por igual una calzada de un carril que serpentea hábilmente entre monumentales montañas verdes. La gente, de ojos rasgados y tez morena, transmite paz y amabilidad en un más que correcto inglés. Los templos y estupas se reparten repetidamente por un tablero de rica flora y particular fauna. Los manuscritos religiosos cuelgan por doquier en distintas tonalidades. Los monjes y escuelas budistas impregnan el ambiente de una espiritualidad contagiosa. Y hasta la actividad administrativa se camufla en fortalezas encantadas que, bajo el nombre de Dzongs, comparten con los líderes budistas locales. Pinceladas que forman un cuadro único y mágico donde reina una armonía absoluta. 









Bután es una ficción que hay que disfrutar con calma y con intensidad. Las cámaras de velocidad dan paso a paneles del tipo “this is a highway, not a runway” en una escueta carretera de carril y medio que te recuerda que el límite de velocidad es de 40 km/h en todo el país. Los semáforos no existen en Bután como tampoco tienen cabida injerencias de nombre Mcdonald’s o PizzaHut. Las rutas de trekking por los Himalayas están impregnadas de una evasión que te envuelve sin darte cuenta. El cemento no le ha ganado la batalla al adobe compactado. Ni el jacuzzi a los baños de piedras calentadas al fuego. En este escenario teatral, los coches no son Suzukis sino seudónimos indios bajo el logo de Maruti Suzuki. Y el animal de esta fábula, el Budorcas Taxicolor –coloquialmente Takin- no proviene de la evolución animal sino del milagro de Darukpa Kinley que, tras comerse una cabra y una vaca, unió los huesos y les dio vida en la forma este curioso mamífero. Además, no hay cuento que se precie que no tenga al padre del rey casado con 4 hermanas y al propio rey más querido por sus fieles que al propio jefe de un gobierno estrenado en 2008.


Es cierto que Bután es un relato fantástico muy bien encuadernado por un gobierno que controla casi todos los aspectos estéticos y las licencias. Es también verdad que la etiqueta de la novela de Bután marca un alto precio y que se adivinan incipientes tendencias de negocio y que todo eso le resta MAGIA a este reino encantado. Pero es que tiene tanta…

domingo, 30 de octubre de 2011

BHUTAN. LAND OF THE THUNDER DRUK

Some of you have asked me for details about Bhutan. After being so lucky to being there, I hope I can answer some of your questions. Bhutan is a country same size as Switzerland. And, alike the Swiss near the Alps, Bhutan lays down at the Southeast of the Himalayas (Tibet-China at Northern border and India beyond the other three quarters of the border). The hardly-pavemented roads squeeze through mountains, valleys and Buddhist stupas, which makes the driving really slow. 40 km/h is the speed limit all around the country (a country without traffic-lights at all, by the way). Due to all this it takes more than a day to cross the whole country. Green landscapes, lovely cities with standard style houses and shops, a wide variety of fauna and flora and fabulous trekking tracks turn this inconvenient into a wonderful and totally different scenario. Bhutan has around 700.000 inhabitants. And only 98.000 live in the capital, Thimpu. The rest of them spread out in small villages and households all over. All of them will help you if needed it.


You cannot visit Bhutan as free visitor but you must book a tourist package or, weirdly, being invited by any Bhutanese resident. This tourist sector (second income sector after the exporting energy) is ruled by the government that also set the tariffs so that you must spend around 250 US$ a day including meals, cars, tickets and hotels (2012 fees). Thus you ought to contact an authorized agency (there are like 300 but there are only a few large ones, one of them the one I booked it through) and ask for a certain itinerary depending on your likes and the time you will be there. They will then book hotels, meals and tickets for you as well as a guide and a driver. As a consequence, there are not too many tourists along the country (I was tourist number 1090 this year for this agency, the largest and eldest one in Bhutan) and you always meet them with the guide behind. Besides, all the public and tourist employees must wear the Geho, a traditional dress with a blouselike and a skirt in one piece for both ladies and gens. You can choose ordinary tourism, trekking, cycling or even rafting. The fact of travelling like this makes the trip very expensive (again there is only one airline landing in Bhutan, Drukair, despite a second one has been recently authorized) but also preserves the national culture and environment. You will not see large groups of careless visitors.

This land of mighty legends has remained closed to the exterior for many years. In the middle 90’s the state began to allow private agencies to receive clients. Visitors can contract the trip on a website (as I did) or through a local partner agency who will forward them to the Bhutanese agency. This is the way to enjoy this wonderful country. Green fields everywhere, wonderful landscapes, breathtaking trekking paths, amazing monasteries, sacred temples, huge Dzongs (formerly fortresses and nowadays hosting both monks and government administration) and very friendly people. Another asset comes from the fact that young people speak fair good English (most of the subjects at the school are touched in English nowadays) and almost all of the signposts are in both languages; Bhutanese and English. Hotels provide good quality also, however I would suggest you to try at least one farmhouses so you can enjoy the traditional way of living. Normally, families live all together (the couple, the parents and the children). On the other hand, in 2008 the actual King (fifth in his dynasty) partly resigned and ceded the political power to the elected Parliament by turning the country from a Royal Kingdom into a Constitutional Democracy Country. Nevertheless, the king still retains some power in nationwide decisions and the people respect him a lot. He just got married 10 days before I arrived to Bhutan and I could see his pictures everywhere as people congratulate him for the wedding.                

You puzzle all this together and end up enjoying a totally different destination not only for the outstanding landscapes and buildings but also for the procedure of visiting the country and the peace and harmony you find while traveling. Despite the high cost, it is definitely worthy. Who knows how long it will remain as it is now.

As I guess this land wakes curiosity up, please, feel free to leave comments and ask questions.

Tips:

I saw? = Paro, Paro Zdong and the Tiger’s Nest Monastery, Thimpu, Punakha and Punakha Zdong
I slept? = Farmhouse in Paro and hotels in the rest of the itinerary.
I ate? = Dhil soup (Indian), Indian unknown fish, very fried pork chops, yak meat, chili and cheese, ara wine, all food really spicy.
Troubles? = A “light” visit to the hospital due a small papiloma at my foot. Great service and they all talked to me in English.
Like most? = Everything in this trip as a whole pack. I sometimes found my mind lost in space during trekkings and driving. The place really takes you to a peaceful and quiet state. Cooking with the farmhouse owner despite she did not speak any English at all. Hard stone bath afterwards not to be dismissed too. Tiger’s Nest Monastery trekking.
Disliked most? = Nothing in particular despite the fact that it is very expensive, mainly as you need like 12-14 days to see the whole country. The East side is said to represent the real traditional Bhutanese style (I did not have time to go there)
Transport means? = Car (470 km aprox) and like 30 km walking.
Side they drive? = Theoretically on the left despite the roads are so narrow that you normally stay in the middle.
Bric-a-brac? = Speed limit all over 40km/h. Cell phones became available only in 2004. Indian Maruti Suzuki cars instead of proper Suzuki cars. The actual King’s father married 4 sisters as per astrological “prescriptions”. Despite it is normal, it look strange to see Buddhist monks with cell phones, modern Samsonite suitcases or using business class air tickets. Audio and video tapes widely sold yet. Penis drawn outside the houses as a proof of fertility and to chase bad spirits. 

martes, 11 de octubre de 2011

¡BIENVENID@S A TOUR BLOG¡

Surge este blog con la intención de mantener durante mi viaje el contacto con la madre patria. De hecho con los tres; con mi madre para que no tenga que rezar mucho, con mi padre para que duerma sabiendo donde ando y con aquellos paisanos que habéis puesto algún tipo de interés en cómo me pueda ir.

Pretendo periódicamente colgar algunas de las experiencias, desventuras y sentimientos que vayan surgiendo. Espero que sean muchos y que pueda compartir lo máximo de ellas con vosotros. Igualmente, confío en que alguno se aburra en casa o en el trabajo lo suficiente como para que tenga ganas de escribir algún comentario o incluso algún artículo si se anima (le doy de alta en un periquete) que me hará ilusión leerlo. Por otro lado, este blog está ligado a una cuenta de correo nueva abierta para la ocasión y con intencionado y misterioso significado: planetamenu@gmail.com Podéis también escribir ahí.
Como blog y como público que es, está abierto a que lo podáis compartir con quien queráis, si bien mi seguro de viaje no incluye pago de reclamaciones por su contenido…

¡Así pues, bienvenidas/os a bordo!

I pretend to keep you informed throughout my trip via this blog. My aim is to write about my experiences, happenings and feelings during this tour. It will be mostly written in Spanish, though. Nevertheless, and despite my English is getting worse and worse, every now and then I will post some tips in Shakespeare’s language too.
Needless to say, I would really appreciate your comments and you are more than welcome to write some posts or even full articles (I can give you access to it if you like). Also, I linked this blog to a new email address where you can write to (along with my usually address). It is planetamenu@gmail.com . This blog is free and you can show it to whoever you wish.

 
Ladies and gentlemen, Welcome on board!